Una investigación advierte del peligro que supone invisibilizar el control en las parejas adolescentes a través de las redes sociales

Medicus Mundi Gipuzkoa, Farapi Koop. Elkartea, la UPV/EHU y el Ayuntamiento de Donostia han presentado esta mañana, aprovechando la víspera del 14 de febrero, Día de San Valentín, los resultados de la investigación “¿El amor es algo bonito que se controla online? La gestión virtual de las relaciones en la adolescencia vasca y peruana”. El estudio, financiado por la Agencia Vasca de Cooperación al Desarrollo y la Diputación Foral de Gipuzkoa, ha sido realizado conjuntamente por Medicus Mundi Gipuzkoa, Farapi Koop. Elkartea y la UPV/EHU junto con el Movimiento Manuela Ramos en Perú, socia local de Medicus Mundi Gipuzkoa en el país andino, y ha contado con la colaboración de centros educativos y Gaztelekus de la provincia, entre ellos los del Ayuntamiento de Donostia, que se ha unido a las entidades investigadoras en la presentación de esta mañana.

Este estudio supone la continuación del presentado en 2016 con el título “¿El amor es algo bonito que termina mal? Amor, sexo y salud. El ideario amoroso entre adolescentes y jóvenes en Gipuzkoa”. De los resultados obtenidos en aquel se vio la necesidad de abordar cómo manejaba la adolescencia sus relaciones en las redes sociales, tema que se aborda ahora. Además, la investigación ha ampliado el marco geográfico de estudio, con la inclusión de tres áreas de Perú (Lima, Ayacucho y Ucayali), para así abarcar una mayor diversidad geográfica que, a pesar de contar con realidades marcadamente diferentes, demuestran que las problemáticas en relación a las desigualdades de género son problemáticas globales.

Los objetivos principales de esta segunda investigación, realizada entre septiembre de 2016 y septiembre de 2018 en Gipuzkoa y Perú, han sido, por un lado, examinar la construcción de hábitos, valores y creencias relativas al amor romántico por parte de las y los adolescentes en el entorno online y, por otro, indagar en su relación con la ciberviolencia, por la amenaza que esta supone para la salud integral de adolescentes y jóvenes.

El estudio refleja que las redes sociales han transformado la manera en la que las personas se comunican, se relacionan e interactúan y que, además de construir un espacio donde confluyen elementos del amor romántico y la exposición de la vida personal, reproducen la desigualdad de género y el sexismo. Según las entidades participantes en el estudio, “es una poderosa herramienta para difundir, promover y reproducir la imagen característica del amor romántico heterosexual, consolidado en el matrimonio o la relación de pareja estable, y sostenido por las desigualdades del sistema social y de género”. Asímismo, la investigación ha confirmado también que son “una herramienta al servicio del amor romántico para el ejercicio del control y la perpetuación de las relaciones de poder”; una realidad que, con características diferentes, comparte una misma raíz tanto en Gipuzkoa como en Perú; un sistema sexo-género jerárquicamente favorable a los hombres.

Las conclusiones más destacadas del informe, no obstante, y a juicio de las responsables del estudio, están en la brecha digital existente entre la población adulta y la adolescente, pues las personas mayores entienden de manera muy diferente a las más jóvenes la forma de estar en el mundo. Las investigadoras insisten en la necesidad de que la población adulta deconstruya su propia realidad de cara a ayudar a las y los adolescentes en la identificación y prevención de las violencias sexistas que puedan entrar por la ventana de las redes sociales. “La población adulta debe reconocer y aceptar que las relaciones adolescentes se construyen de otra forma a la nuestra, pero no por ello tiene por qué ser negativa. Deben dejar de criminalizar las redes sociales y deconstruir su concepción del mundo para construir un mejor entendimiento de la realidad que vive la adolescencia”, ha insistido Maggie Bullen, profesora del Departamento de Filosofía de los Valores y Antropología Social de la UPV/EHU e integrante del equipo investigador.

Una de las razones por las que es tan importante este acercamiento por parte de la población adulta a la adolescente lo justifican desde la investigación en el tema del control, el cual ven necesario abordar en su integridad, y no solo en el ejercido entre chicos y chicas. El control se está ejerciendo en todos los ámbitos y direcciones: padres, madres, amigos, amigas, parejas… Y en esta situación permanente de control desde diferentes grupos, el que se ejerce en el entorno de la pareja queda invisibilizado, por lo que no se llega a identificar con la violencia machista. “Y esa invisibilización tiene su peligro, pues el control dentro de la pareja conlleva mayores riesgos que los que pueden ejercer padres, madres, amigas o amigos, pudiendo desencadenar actitudes de violencia sexista”, advierten las investigadoras.

Otra de las conclusiones extraídas del estudio tiene que ver con la forma en la que tanto chicos como chicas “están” en las redes sociales y los usos que les dan. En este aspecto, el equipo investigador hace hincapié en la existencia unas normas establecidas colectivamente que definen  cómo una persona tiene que comportarse a la hora de crear y compartir contenidos; por ejemplo, la forma en la que tiene que salir en una foto, cómo y dónde se tiene que difundir. En este sentido, la forma de exponerse al mundo exterior hace a las personas vulnerables, ya que el contenido compartido puede ser utilizado en contra de la persona que lo ha producido. Las chicas son las que más se muestran y, por lo tanto, son el colectivo más vulnerable, por ejemplo, en cuanto a las ideas de exigencia y perfección corporales, que las llevan a naturalizar conductas no sanas e incluso violentas dentro y fuera de las relaciones de pareja. Y al considerar `natural´ o `normal´ estos comportamientos, se hace más difícil identificarlos y poner en marcha estrategias para su detección y prevención.

En el estudio a nivel Gipuzkoa han participado activamente, además de padres y madres, centros educativos como Ipintza de Bergara, el Instituto e Ikastola de Arrasate, Txatxilipurdi  Aisialdi Elkartea y los Gaztelekus de la pronvincia, donde se realizaron la mayor parte de las entrevistas en profundidad y talleres necesarios para recoger toda la información volcada en la investigación. De hecho, Gorka Goiatxe, Jefe de sección de Juventud y Albergues del Ayuntamiento de Donostia, ha manifestado durante la rueda de prensa la importancia de la participación de las administraciones públicas en las iniciativas que abordan estas problemáticas, especialmente las que trabajan con adolescentes y jóvenes. Por ello el consistorio donostiarra se implicó en el estudio abriendo las puertas de los Gaztelekus al equipo investigador. 

El proyecto en el que se engloba la investigación ahora publicada irá más allá. En unas semanas se completará con una guía que se compartirá con diferentes agentes educativos guipuzcoanos y peruanos, con el fin de hacer frente a la problemática abordada en la investigación y trabajar en ella con la población adolescente.