Apoyo a las familias cuidadoras de personas dependientes por parte de Diputación

El Consejo de Gobierno aprobó ayer el expediente de contratación del servicio para la realización de programas de apoyo a las familias cuidadoras de personas en situación de dependencia en Gipuzkoa –‘Sendian’-. El contrato tendrá una duración inicial de 12 meses, prorrogable como máximo hasta 24 meses, y un presupuesto de 307.120 euros. Si bien la Diputación presta servicios de carácter residencial y ofrece una tipología de estancias variada para las personas mayores y en situación de dependencia, prima y promueve iniciativas favorecedoras de la permanencia de las mencionadas personas mayores su entorno socio-familiar, siendo este programa, con más de diez años de andadura, una de ellas.

“Estimamos beneficioso para el bienestar de la persona mayor en situación de dependencia evitar cambios vitales y permanecer en su entorno, lo cual se lleva a cabo gracias a que las familias asumen el cuidado. La mayoría de estas personas quiere continuar en su domicilio. De ahí que la adecuada preparación de los familiares que cuidan de la persona mayor es beneficiosa para ésta”, ha explicado el portavoz foral Imanol Lasa. También se tiene en cuenta la atención a las personas cuidadoras ante las dificultades generadas por esta labor, muchas veces con un desgaste “que incrementa el nivel de exigencia y dedicación emocional” de la persona cuidadora.

‘Sendian’ contempla distintos recursos de apoyo a las familias, para prevenir desajustes familiares, proporcionar una convivencia normalizada y prestar la atención adecuada a la persona dependiente: formación, grupos de apoyo mutuo, apoyo psicológico, atención residencial temporal de corta duración y atención diurna durante los fines de semana y festivos. La formación consiste en sesiones teórico-prácticas en las que se imparten conocimientos específicos que permiten una mejor atención y que les proporcionan una garantía en su labor de cuidado. Se imparten contenidos relativos a las áreas médica, de enfermería, de psicogeriatría, legal y de recursos sociales. Tienen un objetivo informativo, educativo y terapéutico.

Las estancias de corta duración en centros residenciales consisten en una estancia mensual de un máximo de 5 días en residencias para personas mayores con el objetivo de facilitar a las familias un descanso con una cierta periodicidad. También se ofrecen estancias en centros de día para personas mayores dependientes con el objetivo de aliviar durante el día la carga que suponen las tareas de atención que soporta la familia, garantizando un entorno adaptado a las necesidades diurnas de la persona mayor dependiente. El año pasado, 215 personas recibieron formación, 159 apoyo psicológico, 337 participaron en los grupos de apoyo, y un total de 445 se beneficiaron de las estancias en fines de semana o de corta duración.

El programa parte de un modelo que promueve el empoderamiento de mujeres y hombres en el cuidado. En este sentido, ‘Sendian’ plantea favorecer la “corresponsabilidad” en los cuidados no profesionales, con especial atención a apoyar el bienestar y demandas de las cuidadoras familiares, ya que aproximadamente ocho de cada diez personas que están cuidando a un familiar son mujeres, y a promover un “reparto más equitativo” de los cuidados en el seno de los hogares.

Según ha destacado Lasa, el cuidado familiar de las personas en situación de dependencia constituye “un reto social sin precedentes, de primera magnitud y que va a seguir ganando importancia” por factores como el aumento en la expectativa de vida, el descenso de la natalidad y el envejecimiento de la población. “Genera un incremento notable y progresivo de la responsabilidad de la familia de proporcionar ayuda y asistencia, día a día, durante un período de tiempo habitualmente muy prolongado, a un familiar en situación de fragilidad, con el consiguiente impacto físico y psicológico sobre las vida de las personas cuidadoras principales y el resto de la familia”.

Por ello, ha incidido en la necesidad de seguir poniendo recursos para llevar a la práctica la máxima de “cuidar y no dejar solo al cuidador o cuidadora. Las tareas y actividades de las personas cuidadoras son diversas, exigen tiempo y energía, no siempre son cómodas, y como generalmente no se han previsto, estas personas no están preparadas con antelación para el cuidado ni para afrontar la variedad de situaciones que los cuidados conllevan. De ahí la importancia de este tipo de programas”.